No me quiero despertar. Eres el chico de mis sueños. Te soñé junto a mí, puedo recordarlo un sin fin de veces, la mirada y esa sonrisa tan encantadora. Luego despierto y no te encuentro. ¿Significa algo? Sin darme cuenta, siempre estuviste aquí.

Cumplía 15 años y viajamos a Cuernavaca, él cumplía 18 y lo festejábamos con amigos. ¡Que buena fiesta! Lástima que sólo una foto nos hace recordar aquel día.

Pasaron dos años y ahí estábamos, en una fiesta con amigos, nos presentaron y tampoco era nuestro momento. Definitivamente, este sueño no quería terminar pronto. Tres semanas más tarde, nos invitaron a la misma boda, reímos, bailamos y pasamos toda la noche juntos. En verdad la habíamos pasado bien. ¿Es normal que no pidiera mi teléfono? ¡Espero que si!

Tres semanas más tarde nos encontramos en una comida, estuvimos juntos todo el día e incluso fuimos a cenar al día siguiente. ¡Por fin tenía mi número! Cada vez platicábamos más, cenamos juntos en Navidad y finalmente, llegaron las vacaciones.

Verano fue la mejor parte. Pudiera parecer lo contrario puesto que él se fue a un crucero y no nos vimos durante un tiempo, pero sin darnos cuenta esto era parte fundamental del sueño. Ese verano fue el que dio inicio a esta historia, necesitábamos estar juntos.

Han pasado seis años y medio, y aquí estás con ese anillo que nos pide a gritos toda una vida juntos. Esperaba ese concierto de tus amigos en los Jardines de México, en verdad lo esperaba, pero lo que encontré al llegar fue aún mejor de lo que me imaginaba. Llegamos solos, recorrimos el lugar y estaba muy cansada, decidí sentarme y de pronto, ¿Te quieres casar conmigo?. Una mesa con champagne nos esperaba.

Cuando estoy contigo parece que todo es un sueño. Pero siempre estuviste aquí. Hoy no solo quiero que estés aquí sino que ahora: ¡Quédate para siempre!

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