Desde el primer día en que la vi, supe que ella era la indicada

Tu trabajo puede ser tu pasatiempo favorito, tu peor pesadilla, tu lugar de paz, tu lugar de estrés. Pero nunca, nunca llega a ser el lugar en el que esperas encontrar el amor verdadero. Al menos, eso es lo que te repiten una y otra vez y sin embargo, esta historia es diferente.

Yo era cajera en un banco, atendía cada día a cientos de personas diferentes y entre esa multitud, estaba él. Llego un día sin pensarlo o tan siquiera imaginarlo y se convirtió en mi cliente: “Desde el primer día en que la vi, supe que ella era la indicada”, me repite él una y otra vez.

Con el paso del tiempo, comencé a verlo en el banco más seguido, comenzábamos a platicar y a conocernos cada día más y me llenaba de lindos detalles que poco a poco llegarían a enamorarme por completo. ¡Estaba pasando por el mejor momento de mi vida!. Sabíamos que éramos el uno para el otro y que nuestro destino, era estar juntos.

Los momentos que hemos vivido juntos han sido increíbles pero el de hoy, el de hoy no puedo compararlo con alguno. Estábamos comiendo en un restaurante con mi mamá y mi abuela y fue en ese momento en el que él se acercó a mí y con tan solo tres palabras supo hacerme la más feliz: ¿Quieres casarte conmigo?.

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