¿Alguien dijo que los zombies no existen? Él estaba rodeado de ellos, momias y vampiros y uno que otro que nadie lograba identificar.

Recordó que ese día, su amigo le dijo que lo acompañara con una amiga… y ahí estaba él, en la barra como bartender, el ambiente era muy bueno -¡Esta bebida está increíble!, ¿Con agua esta bien?- por un lado la música, por el otro la comida,  en el fondo se tomaban fotos ¿Y cerca de él?, cerca de el estaba ella, en realidad más cerca de lo que se imaginaba. El lugar y el momento menos esperado. Y es que…¿Acaso hay un destino marcado?.

Por un momento lo notó extraño, todo era totalmente diferente, se decidió a hablarle, sin saber que decir ni como reaccionaria y al parecer no la estaba pasando muy bien, platicaron, bailaron, perdiendo la noción del tiempo y solo le importaba una cosa, ella.

¿Me puedes marcar? ¡No encuentro mi teléfono! …¡Dulce truco! ¡En verdad necesitaba su teléfono! Fue ahí donde decidió pasar cada segundo de su vida con ella.

Aún recuerda esa cena de su primer aniversario, una luz tenue, un par de copas y su compañía para celebrar. Ahora han pasado cuatro años y él sigue convencido de que es ella con quien quiere estar toda la vida. Hoy le queda claro que todo en la vida pasa, menos ella.

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