Hoy eres mi marido, nos casamos el 11 de junio de 2016 y llevamos juntos desde el 5 de marzo de 2011, aunque meses antes ya comenzamos una preciosa amistad en la que te prometí que no me separaría de tu lado, pasará lo que pasará, en las buenas y en las malas.

Hacía años sólo formábamos parte de un grupo común de amigos. Tú tenías tu vida. Yo sólo te admiraba desde la distancia, en silencio y con respeto, te vi como un chico maravilloso, sencillo, de enorme corazón, tímido, honrado y humilde. Sentí una sensación de luz al verte, como si todo desapareciera al rededor, aunque tú y yo jamás hablamos hasta que empezamos a conocernos, éramos invisibles entre nosotros.

 

Tras… yo creo, uno o dos años una amiga común (a la que a pesar de que separamos nuestros caminos, siempre agradeceré el acercarme a tu lado) me llamó una tarde, una de tantas tardes para mí en blanco y negro hasta que llegaste a mi vida. Me dijo que tu relación se estaba terminando, que te habían pedido tiempo, que te estaban dejando, que tu mundo tal y como lo tenías organizado desde hacía muchos años se estaba desmoronando, y que habían organizado una pequeña quedada entre amigos para que te despejaras un poco de tu situación.

 

Recuerdo que te vi llegar en tu querido seat leon rojo, te vi bajar con tu chaquetón negro largo, con tu carita de niño, te estabas mojando porque era invierno y llovía. Desde entonces fueron varias las semanas que estuvimos viéndonos en grupo y yo intentaba acercarme a ti, aunque los primeros meses estabas muy preocupado y apenado.

Hubo una tarde en que al despedirnos te di un abrazo y te dije que valías mucho, que te animaras y que todo saldría bien. Y llegó el días de tu cumpleaños y averigüé tu teléfono para poderte felicitar ¡ Entonces me dijiste que vendrías a mi pueblo para que tomásemos algo, poquito a poquito íbamos acercándonos el uno al otro….aunque sí, lo confieso ¡ qué enamorada estoy y estaba de ti ! te buscaba, ¿no se notaba? Qué bonito ver como poco a poco nuestras vidas iban uniéndose, tú querías estar conmigo, queríamos estar juntos, y me pediste que querías que nos conociéramos, y me traías rosas, y me escribías cartas…

Así llegamos a marzo de 2011 en que te diste la oportunidad de comenzar una vida nueva, y me pediste que comenzáramos una relación. Yo sé que te costó mucho, que tenías mucha desconfianza y que tenías el corazón roto. Sé lo asustado que estabas a que volvieran a hacerte daño, sé todas las dificultades que ocurrieron, pero también sé que jamás nos soltamos de la mano, sé lo mucho que nos amamos, lo fuerte que nos sostenemos. Sé cómo me demostraste que estabas enamorado de mí, cómo me cuidas desde entonces, como cada día tienes una sonrisa y primero estoy yo para ti ante todo. Me das lo que jamás había visto en nadie, ni nadie me había demostrado. Así han pasado más de 7 años, y hace dos que nos casamos, fue el día más bonito de nuestras vidas.

Cada día doy gracias por el día en que te conocí, por nuestra complicidad, por saber comunicarnos, por ser mi mejor amigo con quien hablar de absolutamente todo, por ser mi consejero, por ser mi apoyo en todo, por ser el amor de mi vida.

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